Porque se creyeron que estaba muerto

"Que me vienen a hablar de amor", dicen los hinchas de Talleres.

Hoy no era obligación escribir nada, quizás las ansias me pueden y tenga que hacerlo. Siento cada día la obligación de comulgar hacia mi amor, hacia esta pasión que nos une, porque mas allá de un club del cual nos asociamos y alentamos domingo a domingo, es un amor, incondicional y correspondido, porque nunca nos pidió nada, estamos en la cancha porque así lo sentimos, porque así nos sentimos llenos, completos y felices. Y cada vez que entonamos el “Gracias Talleres querido” lo hacemos con el alma, el corazón y nuestro más sincero grito de amor, por eso cada vez que nos hacemos presentes en el escenario que nos toque somos fieles a nuestro amor, a ese amor que no te pide que el mensajito de “Te amo” o “Te extraño” pero se lo mandas igual porque sabes que lo sentís así, que realmente lo extrañas, ese estado en el Facebook, ese twitt, o solo ese grito desaforado al cielo que dice “¡Quiero cancha!”.

Hay algo que me es imposible de creer ¿En serio fueron tan ilusos de creer que estábamos muertos, de creer que no íbamos a volver? Está bien, se creyeron los mejores por un rato sin razón alguna, pero hasta ese punto llegó su mediocridad. Desde aquel fatídico día en Quilmes en que te vimos caer, otra vez, te aguantamos y te seguimos, la “banda” se hizo conocida por el interior, aguantamos mas allá de saber que Ribonetto y cía. no nos iban a sacar de este infierno, y después, Romat, Pomba, ¡¿Ledesma?! Mamita. Pero ahí estuvimos aguantando con amor, y teniendo una fe totalmente ciega desde el primer partido en la Boutique contra Juventud Unida Universitario de “Valla a saber donde” le decíamos en ese entonces. Esos pibes que empezaban a salir de abajo para ser lo que hoy son realidades como Agustín Diaz, Nery Leyes, entre tantos otros. Y ellos creyeron que estábamos hundidos y sin salida cayendo cada vez más, y si caíamos y parecía que no volvíamos y si cada vez el pozo era más hondo pero más estrecho, pero nunca te abandonamos. En el camino quedaron grandes como Giordano, El Colorado Lusenhoff, el pola Gianunzio, el torito Riaño, jugadores del club que tuvieron que migrar. Y sabemos que la que siempre aguantó y estuvo fue la gente. Este año, Villarreal, Klusener, Nievas y esas realidades ya del club. Todos teníamos sensaciones distintas a años anteriores, este tiene que ser, este es el año de Talleres, el centenario, la bandera y dale que va. Y ustedes se dieron el lujo de gastarnos. Pero ya se les acaba, este calvario se nos acaba a todos como a ustedes la mentira, ya hay olor a nacional B, hay olor a ascenso y no podemos aguantar hasta el lunes. ¿Pero después de 4 años, que son 6 días? ¡UNA ETERNIDAD HERMANO, UNA ETERNIDAD! Pero bueno, no nos queda otra. Y si nos preguntamos, ¿porque esperamos tanto? Fue solo para tomar impulso y llegar más alto. Estamos más vivos que nunca, el fuego arde y el Kempes se llena, Talleres vos sos la locura que enamora a mi ciudad.
No se me van las ansias ni un poquito, pero aliviana un poco.

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