Se acaba la espera

Se acerca el debut, más precisamente el regreso de Talleres a la B Nacional, categoría que aún nos queda chica.
Llegó el momento, caen las murallas. Talleres, debuta ante Sarmiento.

Ya casi es viernes y todavía lloro por lo que paso el lunes cada vez que lo recuerdo, el lunes 6 de mayo, y ya casi es viernes 2 de agosto. Ya casi es sábado y sigo festejando lo que paso el miércoles, el miércoles 13 de marzo. Ya casi es 3 de agosto y si me pongo a pensar, me remonto a febrero de este año para encontrar una derrota.

Nadie va a negar que hemos tenido un cacho de suerte, pero vale reconocer que tuvimos un poquitín de astucia, nadie niega que tocamos fondo y un conde nos defendió con un espartano, que un negro se vistió de seda para ser abanderado, que bailamos el folclore de Carabajal, llegamos a todas las redes con los goles, y el gato que fue asistidor y goleador improvisado cuando parecía que estaba solo de paso, que la chancha se ensució en serio y dejó el alma por el ascenso, y así cada uno de los que formaron parte de ese glorioso plantel.

Ahora se vive con otro aire, si no anda a preguntarle a los que fuimos con Olimpo, cuando Sanchez Sotelo puso el 1 a 0, ni nos acordábamos que había un partido, a los que estuvimos contra Sportivo cuando la caravana del ascenso todavía guardaba resaca y que recién sufrimos un poquito en los penales. Ya contra Newell’s sabíamos que íbamos contra el que en los papeles parecía el mejor, pero ni así, ese día nos permitimos volver a la histeria y la ansiedad por un rato, cuando terminó el cotejo volvimos a ser seres despreocupados y felices.
Ya está cerca, el gigante dormido ya despertó y quiere seguir sacando los años de malaria de encima, para que sea parte de lo que fue, pero que ya no será. Ya es casi viernes y la taza de café se cambia por el vaso de “ferné”, ese airecito a Talleres ya se vuelve a sentir, ese cosquilleo de cuando te quedan solo horas para volver a ver a tu amor. Y no digo que no lo haya sentido durante los pasados cuatro años, solo digo que es diferente que durante esos cuatro años esperábamos que el año fútbol empiece y terminase al otro dia con el ascenso de Talleres. Ahora estamos más serenos, y queremos disfrutar de esto. Solo un rato, les aseguro que muero por terminar entre los tres primeros y que volvamos a nuestra categoría.

La ansiedad nos obliga a comernos las uñas a tomarnos un ferné de mas o a los que fuman, una pitada de mas por día, no podemos aguantar como los demás, tranquilos y sin hacer alarde, porque la tranquilidad no es lo que nos caracteriza hace ya desde un par de años, el hincha de Talleres necesita adrenalina por eso también nos hemos topado con paredes que nos golpeaban y nos hacían retroceder y volver a caer, y nosotros agarrábamos fuerza para ir a la cancha porque es en el único idioma en el que nos podemos comunicar con el mundo, siempre dije que somos una hinchada diferente, y nunca dejamos de hacerlo notar, agotamos en todos lados, pusimos la bandera mas grande, fuimos record en sudamerica, bla bla bla. No hace falta explicar tanto.

Seguramente ustedes me leen como para pasar la ansiedad, no porque les guste. Yo escribo para pasar la ansiedad y porque me gusta. Ahora hay que agregarle ferné al vaso y dejar crecer las uñas. Ya casi es sábado, estuvimos cuatro años esperando este momento.

Hasta el sábado, en los escalones del Mario Alberto Kempes.

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